Testimonio de una exiliada luso-angolana

Vista panorámica de Luanda en los años 70

Vista panorámica de Luanda en los años 70

María Joao Soares salió de Angola junto a su familia en abril de 1975, en el inicio del éxodo portugués. Al igual que le sucedió a los primeros exiliados cubanos que se radicaron en Miami, pensó que volvería en 6 meses a la tierra donde creció. Nunca más ha regresado.
«Dejamos todo. Mi padre tenía una mujer angolana y tengo 9 hermanos mulatitos, así que nuestra familia tenía componentes de todos los colores», relata. «Venimos a Paraguay, mi padre volvió a Angola y murió alla. Los otros estamos todos esparcidos por el mundo.
«Somos los olvidados, los angoleños blancos. No es por el color… es que para el mundo nosotros no existimos. A Portugal no les conviene nuestra existencia porque desnudamos la complicidad del gobierno de la época. Vendieron Angola a los rusos descaradamente. A los capataces que ‘gobiernan’ Angola no les convenimos porque somos capaces, cultos y patriotas».
Hace cuatro años, cuando el gobierno cubano conmemoró el 30 aniversario de la Operación Carlota, María se enfrascó en un debate con el funcionario del Partido Comunista Jorge Gómez Barata, y estoy segura de que en esa ocasión su réplica no fue publicada. María reprodujo la polémica en una sección de comentarios de este blog. Pueden verla aquí.