Esta foto, que ha circulado ampliamente en internet, se ha convertido en un símbolo de los veteranos cubanos de la Guerra de Angola, pero no es la más representativa.
De Angola regresaron numerosos combatientes mutilados -el número preciso nunca se ha hecho público- , y el estado que los mandó a la guerra ha hecho muy poco por atender sus necesidades. En Cuba las aceras no están adaptadas para el desplazamiento de las sillas de ruedas, y escasos edificios cuentan con elevadores.
Para mí, sin embargo, el símbolo del veterano cubano de Angola es aquel hombre o mujer, quizás indistinguible de otros a simple vista, que calla y sufre en silencio los efectos de la guerra sobre su salud mental.
Lamentablemente, en Cuba, como en la mayoría de las sociedades, confesar el sufrimiento causado por los recuerdos de una guerra es considerado un rasgo de debilidad de carácter, objeto de burla y escarnio.
En la década del 80 Estados Unidos acuñó oficialmente el término Post Traumatic Stress Disorder (PSTD), y este país marcha a la avanzada en el estudio de ese trastorno que afecta la salud mental de personas que han sufrido experiencias traumáticas, como las guerras.
Según datos de la Asociación de Veteranos de EEUU, 830 mil veteranos de Vietnam sufrieron el PSTD. Un estudio más reciente, del 2008, indica que 1 de cada 5 veteranos de Iraq y Afganistán presenta síntomas de PSTD.
El tabú que rodea las enfermedades mentales ha comenzado a levantarse y esos veteranos reciben tratamiento y apoyo.
Es posible que algunos de los veteranos cubanos de Angola que leen este blog padezcan del PSTD sin saberlo. Por eso enumero a continuación las características de ese trastorno mental y consejos para enfrentarlo.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Mental de EEUU, el PSTD puede causar:
- Pesadillas
- Escenas retrospectivas o la sensación de que un acontecimiento aterrador sucede nuevamente
- Pensamientos aterradores que no puede controlar
- Alejamiento de lugares y cosas que le recuerdan lo que sucedió
- Sensación de preocupación, culpa, o tristeza
- Sensación de soledad
- Problemas para dormir, sobresaltos
- Sensación de estar al límite
- Arrebatos de furia
- Pensamientos de hacerse daño o hacer daño a otros
El PTSD comienza en momentos diferentes dependiendo de la persona. Los síntomas de PTSD pueden empezar inmediatamente después del evento traumático y permanecer. Otras personas desarrollan síntomas nuevos y más serios meses o hasta años más tarde.
Las medicinas pueden ayudarlo a tener menos miedo y a estar menos tenso. Es posible que necesite algunas semanas para que los medicamentos surtan efecto. Conversar con médicos especialmente capacitados o consejeros también ayuda a mucha gente con PTSD. Ese tipo de tratamiento se llama “terapia de conversación” o psicoterapia.
Consejos:
- Manténgase en contacto. Usted no está solo frente a esto, por eso no se aparte. Hable sobre su estrés y sus temores con su familia, con sus amigos, vecinos y compañeros de trabajo. Puede ser que ellos también estén experimentando algo similar. Quizás ellos puedan compartir con usted algún aspecto que le sirva de ayuda.
- Póngase en forma. Reduzca el estrés desarrollando una rutina regular de ejercicios. Haga la prueba de caminar alrededor de la manzana cada atardecer, jugar al tenis, trabajar en el jardín o tan sólo hacer ejercicios de estiramiento en su sala de estar.
- Evite las drogas y el alcohol. De la misma manera que el estrés, le roban energía y nublan la forma en que usted percibe las personas y las cosas.
- Dedique parte de su tiempo a una actividad relajante. Trate de reducir el tiempo que dedica a preocuparse por las cosas que no puede controlar. Una buena manera de lograrlo es disminuir o eliminar aquellas actividades que pueden causarle estrés. Vea una película, únase a un club, llame a un amigo, vaya de pesca, asista a un concierto o juegue con el perro. Haga un programa para hacer aquellas cosas que siente que lo relajan.
- Retenga algo de control. Mantenga su rutina tanto como sea posible.
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