Cabinda, la lucha por el petróleo

cabinda La compañía estatal de petróleo de Cuba, Cupet, acaba de lograr una participación accionaria del 5 % en la exploración de un bloque terrestre de petróleo en Cabinda, el enclave secesionista de Angola que las tropas cubanas dejaron en manos del MPLA hace casi 34 años.

La concesión es la primera que logra La Habana en el país donde combatieron los cubanos durante 16 años  y se produce luego de sendas visitas a Angola del presidente cubano, Raúl Castro, en febrero y julio de este año.  Cabinda produce 700.000 barriles de petróleo por día (bpd) y se espera que pueda llegar a 3.4 millones de bpd en los próximos 10 años.

Los estadounidenses explotan el crudo de Cabinda desde 1958. Chevron es actualmente el mayor empleador extranjero de esa industria en Angola.

Irónicamente, durante la la Batalla de Cabinda, entre el 8 y el 12 de noviembre de 1975 -en plena Guerra Fría- las fuerzas cubanas protegieron las instalaciones de la compañía Gulf Oil, que luego se fusionó con Chevron.

El jefe de las fuerzas cubanas en Cabinda y actual viceministro de las FAR, Ramón Espinosa Martín, ha dicho que recibió instrucciones muy claras  sobre la relación con los estadounidenses:  no interferir en su trabajo ni meterse en ese lugar.  «En toda la zona donde se encontraban ubicados nunca se disparó un tiro. Más bien protegimos esas instalaciones petroleras», declaró Espinosa en entrevista con Luis Báez para el libro Secreto de Generales.

Fidel Castro tuvo claro desde el principio la importancia estratégica de Cabinda, separada del resto de Angola por una franja  fronteriza de más de 200 kilómetros con la República Democrática del Congo (antes Zaire). El historiador Edward George afirma que en agosto de 1975 ya Agostinho Neto se había resignado a la pérdida de Cabinda, pero Castro insistió en defender el enclave de un previsible ataque del ejército independentista FLEC respaldado por Zaire. De los primeros 480 militares cubanos que llegaron a Angola, el grueso, 191,  fueron enviados a Cabinda bajo el mando de Espinosa Martín.

Tres meses después las fuerzas cubanas enfrentaron y rechazaron un éxito un ataque combinado por tres frentes de un regimiento zairense,  el FLEC y combatientes franceses y estadounidenses, 2000 hombres en total.

Con una fuerza numérica muy inferior, los cubanos vencieron y sufrieron escasas bajas: una hazaña militar indiscutible.