Cuito Cuanavale: Creación del mito

Tanque sudafricano Olifant capturado por fuerzas cubanas en 1988 en Cuito Cuanavale. Foto tomada del blog HavanaLuanda

Tanque sudafricano Olifant capturado por fuerzas cubanas en 1988 en Cuito Cuanavale. Foto tomada del blog HavanaLuanda

Este tanque se convirtió en el trofeo de guerra de Cuba tras la Batalla de Cuito Cuanavale. Fue el único capturado a los sudafricanos en los combates y con dificultad, pero la foto aparece repetida en casi todos los compendios oficiales cubanos sobre la batalla como símbolo de victoria.

La imagen fue tomada por un grupo de periodistas cubanos que voló a Cuito Cuanavale como parte de una maniobra propagandística una semana después del último ataque a Cuito, que se produjo el 23 de marzo de 1988.

Fidel Castro ya había creado la «Medalla al Mérito por la Defensa de Cuito Cuanavale», y otorgó de inmediato 82, en simbólica alusión a los expedicionarios del yate Granma.

La constante representación propagandística de Cuito Cuanavale como una victoria rotunda e indiscutible de Cuba ha dado carácter mitológico al papel de las tropas cubanas en la prolongada batalla. Al contrario de lo que cree la mayoría de los cubanos, nuestras tropas no salieron victoriosas en todos los asaltos y  el resultado de la Batalla de Cuito Cuanavale es  visto hoy por numerosos historiadores más como tablas que como jaque mate.

El historiador Edward George hace notar un detalle muy curioso en su libro The Cuban intervention in Angola, 1965-1991. Cuba sufrió un duro revés durante el segundo asalto sudafricano a Cuito, el 14 de febrero -que luego detallaremos aquí-, pero este fue encubierto en uno de los primeros libros publicados en la isla sobre el tema.

En el capítulo dedicado a Cuito Cuanavale de «La guerra de Angola», escrito por Marina Rey Cabrera en 1989, ese segundo ataque aparece fechado el 14 de enero, colocado como continuación inmediata del primero -el día 13 de enero- . El «ajuste cronológico»  se debe, en opinión de George, a que el gobierno cubano no quiso admitir el fracaso del mando de la MMCA, liderado por Arnaldo Ochoa, en reorganizar la defensa durante el mes que transcurrió entre ambos ataques. La historia oficial omite también las numerosas bajas sufridas por los cubanos el 14 de febrero.

Marina Rey tuvo que reescribir la historia a toda prisa: la fecha correcta del ataque, 14-2, aparece marcada ocho veces en uno de los mapas.

El general Harry Villegas, «Pombo», quien nunca estuvo en Cuito Cuanavale, ayudó a escribir el capítulo dedicado a la batalla.