Contraataque de tanques en Cuito Cuanavale

Artilleros cubanos durante Cuito Cuanavale. Foto tomada del blog HavanaLuanda

Artilleros cubanos durante Cuito Cuanavale. Foto tomada del blog HavanaLuanda

Este interesante testimonio de un tanquista rememora uno de los enfrentamientos más encarnizados de Cuito Cuanavale:

El 14 de febrero de 1988 el enemigo atacó las posiciones de la 59 brigada FAPLA. En ese sector había un destacamento de dirección de combate compuesto por cubanos que no era muy grande.  Ese día los sudafricanos atacaron con 100 tanques, blindados y aviación , después de una preparación artillera pesada.

El ataque comenzó alrededor de las 9 am y el combate se inclinó a favor de los sudafricanos. Imagínense, las faplas sin los cubanos eran pollos mojados con poca capacidad combativa y baja calidad de combate; los sudafricanos y aliados los hicieron talco, lograron cruzar los tanques sudafricanos y penetrar en un bosque de matorrales delgados amenazando el flanco de otra brigada fapla que creo era la 25.

Había que retirar de esa zona a la brigada y a otro grupo de cubanos del estado mayor, quienes dirigían el combate, y establecer el perímetro de defensa en la otra orilla del río donde estaban las fuerzas fundamentales y donde los intersticios de enlaces de las unidades y brigadas estaban cubiertos completamente por una línea de defensa escalonada en profundidad y continua. La brigada que fue destruida y las que estaban amenazadas se encontraban del otro lado de la orilla del río [Cuito], con intervalos de territorios abiertos entre una y otra sin protección ninguna, cosa que aprovecharon bien los sudafricanos y compañía.

La única forma de permitir la retirada de esas tropas era lanzar un contraataque contra la agrupación blindada, había que pararlos como fuera. Se lanzó hacia el sector de penetración de los tanques y blindados sudafricanos un destacamento de tanque compuesto por 14  t-54 stalin y 1  t-55 del jefe de destacamento. Imagínense y disculpen la redundancia, frente al destacamento cubano había 98 blindados del tipo cimitar y tanques del tipo oliphant y amx30. Se libró una dura y desigual batalla de tanques donde tuvimos que volvernos magos , primero para evitar ser desbordados por la superioridad del enemigo; segundo, para hacerles ver que se enfrentaban con una fuerza blindada de igual o superior número, y evitar ser aniquilados.

Blindados sudafricanos en Cuito Cuanavale. Foto tomada del blog HavanaLuanda

Blindados sudafricanos en Cuito Cuanavale: tanque oliphant a la izquierda, blindado Ratel a la derecha. Foto tomada del blog HavanaLuanda

Ibamos con infantería fapla, al principio marchaba detrás de los tanques -error táctico-. El jefe de los tanques cubano se dio cuenta de que las tropas de la unita y la swapol* que servían de infantería se adelantaban a los tanques sudafricanos  para colarse por los intersticios de nuestros blindados. El objetivo era destruirlos con los lanzacohetes antitanques y así separarlos de la infantería y después de destruir los tanques atrapar a la infantería  con cooperación con los blindados y destruirla.

Al percatarse, el jefe de los tanques manda rápidamente a que la infantería fapla se adelante y comienza la lucha. Eso no era fácil, tenías que estar combatiendo constantemente, mover el tanque hacia adelante, después hacia atrás, ora hacia el lado izquierdo, ora al lado derecho, todo esto lo más rápido posible, dando al enemigo la idea de que combatían contra mucho más blindados, cosa que se logró.

Ante la lucha tan dinámica y activa del destacamento cubano de tanques, el enemigo se desorientó porque dentro del matorral no veía con claridad qué cantidad de tanques le hacía frente, incluso la infantería que acompañaba los blindados sudafricanos se desorientó también. Veían ante sus ojos tanques que se movían a toda la velocidad de izquierda a derecha, que amenaban con avanzar o que retrocedían sin dejar de disparar todas las armas, todo esto con el bosque prendido en llamas que ayudaba la confusión; las explosiones violentas, el fuego de ametralladoras pesadas, las explosiones de cohetes y lanzagranadas antitanques… llegó un momento en que no se veía bien el sol.

Todo se puso oscuro, los tanques y blindados sudafricanos que eran alcanzados explotando con los proyectiles dentro, nuestros tanques alcanzados también explotando… un cuadro muy fuerte. El terreno cubriéndose de cuerpos caídos, tanto de la infantería enemiga como de las fapla. Después de 5 horas de combate no se sabía qué sucedía , el estruendo era indescriptible, la tierra temblaba. En ese momento comenzaron a disparar las bm-21. Los que han visto volar a esos cohetes sienten como si el cielo se abriera y salieran todos los demonios del infierno y después cuando caen la tierra se estremece violentamente, como si fuera por una ametralladora gigante abriendo fuego continuo.

A esos de las 7 pm de la tarde el único tanque que quedaba era el t-55, acribillado, abollado, con el cañón fuera de combate pero se movía todavía y se dedicó a recoger a todos los tanquistas que estaban con vida, a los heridos y muertos y también a auxiliar a los heridos de las fapla.  Era un cuadro conmovedor, a todos los que estaban heridos o muertos se les puso en un saliente del terreno y con el tanque que se mantenía moviéndose como parabán.

La infantería enemiga, que habría sufrido grandes pérdidas, también se retiraba hacia la profundidad. La agrupación sudafricana de tanques que había sufrido la pérdida de 17 tanques y blindados, y que era más numerosa que la agrupación cubana que se había lanzado hacia ese sector, no se atrevía a avanzar y se mantenía pegada a sus posiciones de partida bajo la protección de la infantería.

Como se supo después, esperaban que un gran grupo de tanques cubanos avanzara sobre ellos otra vez; no sabían que no había nada. La idea de hacerles ver bajo combate que la agrupación de tanques que los atacaba era numerosa había logrado su objetivo.  (Testimonio del lector Grupo Acorazado Cubano)

*Visiten la sección wiki-glosario para el significado de ese y otros términos.

En el próximo post, hablaré de este combate desde la perspectiva de los historiadores, y de su costo político dentro de las filas cubanas.