El segundo ataque a Cuito Cuanavale

El segundo ataque de los sudafricanos en Cuito Cuanavale se vio demorado por un brote de hepatitis, que obligó a evacuar a los jefes militares por vía aérea, indica el Edward George, autor de The Cuban intervention in Angola, 1965-1991.

Esta es la reconstrucción del ataque según el historiador:

Los comandantes de la Brigada 20 estaban bajo gran presión para completar su misión lo antes posible, pero debido a ese imprevisto no pudieron finalizar los planes del asalto hasta el 11 de febrero de 1988. El objetivo principal era la brigada 59, percibida por los sudafricanos como clave para el sistema defensivo de las FAPLA en Chambinga. La UNITA tenía la misión de penetrar entre la brigada 59 y la 21 (objeto del primer ataque, el 13-14 de enero) y golpear ambas posiciones.

El ataque comenzó el 14 de febrero, con fuerte bombardeo simultáneo a ambas brigadas FAPLA. Cada brigada por separado creyó ser el blanco y comenzó a pedir refuerzos, creando confusión en el mando militar angolano, que envió tropas de una posición a la otra.

A las 2 de la tarde un escuadrón de tanques Oliphant penetró las posiciones de la brigada 59. Sólo encontró fuerte resistencia cuando se acercaron al complejo de búnkers que protegía la sede de la Brigada.

Tanque Oliphant

Tanque Oliphant

El apoyo de una fuerza de vehículos blindados Ratel obligó a las FAPLA a abandonar sus posiciones y huir hacia Tumbo. Al menos cuatro T-55 quedaron afectados tras un breve enfrentamiento entre la brigada de tanques angolana y los Oliphant.

El comandante de la Brigada 59 pidió más refuerzos y se le ordenó lanzar un contaataque al Tercer Batallón de Tanques. Siete tanques del Grupo Táctico, bajo el mando del teniente coronel Ciro Gómez Betancourt, encabezaron la fuerza que se dirigió hacia las posiciones angolanas. Uno de los tanques se rompió en el camino.

La señal de las FAPLA fue interceptada por los sudafricanos, que enviaron a una fuerza del 61 Batallón Mech a interceptar los vehículos, desencadenando la primera batalla de tanques de la Guerra de Angola.

Tal como recuerda el lector Grupo Acorazado Cubano en su testimonio, la visibilidad en la maleza era pobre. Los sudafricanos recuerdan haber visto llegar una «turba»de tanques cubanos. El combate fue caótico, y los cubanos impresionaron al enemigo con sus incursiones agresivas y a veces suicidas en busca de blancos en medio del escuadrón sudafricano.

La distancia entre los tanques llegó a ser de sólo 100 yardas (unos 90 metros). Al final del día, el único tanque operacional era el de Gómez Betancourt, que había sido impactado tres veces.

Al atardecer, ambas partesperdieron comunicación entre sus vehículos y los sudafricanos comenzaron a retirarse. Esto permitió que Gómez Betancourt, que había chocado intencionalmente contra un árbol para camuflar su tanque, recuperara a los nueve sobrevivientes cubanos, seis de ellos gravemente heridos.

En el libro «Prepárense a vivir», de Roger Ricardo Luis (citado por Edward), Gómez Betancourt recuerda que uno de los heridos le pidió un cuchillo para cortarse algo que le molestaba: su brazo izquierdo, que le colgaba por un pedazo de piel desde el hombro.

Los sobrevivientes cubanos lograron replegarse a las posiciones de la Brigada 16, eludiendo los campos minados por la FAPLA.

El saldo del segundo ataque a Cuito, según Edward, fue el siguiente:

FAPLA: Más de 500 soldados muertos, 17 tanques y otros vehículos destruidos

Cuba: 32 muertos, 14 de ellos durante el contraataque de tanques.

Sudáfrica: Oficialmente, 4 muertos y 7 heridos. Cuba asegura haber destruido una docena de tanques y haber causado grandes bajas a la UNITA.

Sobre la reacción del gobierno cubano a este ataque y su impacto en el mando militar en Angola, será el próximo post mañana, que este ya se alarga demasiado.