Suicidios en Angola: Las otras bajas de la guerra

Marihuana

Marihuana

Sí circulaba marihuana en Angola, el que diga lo contrario miente.  La primera vez que la vi fue allí, pero eso de que la gente fumara para combatir es cuento chino. De película americana de Viet Nam. Por lo menos yo no conocí a nadie que fumara para pelear. Además, la CIM [Contrainteligencia Militar] estaba encima de la tropa con el tema de la maría. En mi regimiento cogieron a dos holguineros que tenían un paquetico debajo de la cama y se armó una del carajo. A uno lo mandaron preso a Cuba y el otro se suicidó.

Del suicidio de aquel muchacho por la marihuana creo que la responsabilidad mayor fue justo de los trinkas [miembros de la CIM], que le metieron una presión horrorosa. Yo estuve presente en el tribunal de honor y el defensor de los muchachos era un jefe de cuadros muy buena persona pero que ni siquiera pidió ver el paquete de marihuana para ver si era verdad. El fallecido dejó una carta diciendo que no podía soportar la vergüenza de volver a Cuba condenado por marihuanero.

Tuve otro compañero que se suicidó en Lubango, en la base aérea. Antes de volarse la cabeza le disparó a dos compañeros que no murieron pero sufrieron secuelas graves. Esto ocurrió a finales de 1989, fue entre el grupo del CEPEM de la DAAFAR. (Testimonio del lector Alex)

8 respuestas

  1. Aunque hay criterios en este bloq de los que difiero tajantemente, como el hecho de llamarnos mercenarios, porque no lo fuimos por más que quieran cambiar la historia. El suicido entre nuestras tropas no lo veo como un hecho aislado o algo que solo ocurrió en nuestras tropas. En todos los casos se censura y solo las investigaciones posteriores generalmente independientes sacan a flote estos fenómenos. En todas las contiendas se narran estos tristes y lamentables sucesos. Les traigo un testimonio desde mi perspectiva. Fui testigo de lo acontecido con el joven que se quitó la vida e hirió -sin pretenderlo- a dos compañeros en el Regimiento Aereo de Lubango (RAC).
    Sucedió en marzo o mayo de 1989, quizás un mes más o uno menos. Eran las 9 y pico de la noche y conversaba com mi compañero y amigo Lorenzo. Él me decía que no necesitaba tener un fusil al lado de la cama y yo que si, que era útil y seguro tenerlo. No había terminado mi exposición cuando un festival de balas trazadoras podía verse surcar el aire desde una de las casernas donde se alojaban las compañías y escuadrones. Evidentemente nos lanzamos al piso de la habitación que ocupábamos y la mera mirada de Lorenzo me sugería que yo tenía la razón. El quedó allí pegado al piso, yo salí corriendo con el fusil porque lo primero que pensé a mis escasos 3 meses allí era que nos atacaban. En el pasillo de nuestra caserna el teniente Bartelemis era otro que fusil en mano y pechera en la otra me convidaba a ocupar las defensas. Al salir a rastras lo que alcanzo a ver es un grupo de compañeros que traían a un herido con el abdomen tinto en sangre con impactos de balas, recuerdo si una o dos, el gritaba que no lo dejaran morir, la ambulancia llegó rápidamente y recuerdo que las puertas no querían “abrirse”, quizás los nervios. Seguí avanzando hacia el origen de los disparos, no sé si mi ímpetu era el de la sobrevivencia o qué. Nos reunimos un grupito frente a la caserna oscura que servía de albergue de una compañía nos colocamos en una trinchera aledaña y aguardamos por los superiores y la cosa se fue esclareciendo con los otros compañeros que allí estaban. Nos dice que “Mandy se volvió loco y disparó su fusil dentro del dormitorio de la compañía pero que no se sabe de él”. El dormitorio estaba sin luz, totalmente oscuro y como no se sabía de él, existía la posibilidad de que estuviera “atrincherado” o que hubiese “agarrado el monte”. Un jeep llegó de la brigada y no cuajaba la idea de cómo entrarle a esa situación tan peculiar al menos para nosotros en la DAAFAR. El Regimiento de Cazas estaba enclavado en una magnifica instalación con buenas condiciones de vida, además el personal de la fuerza aérea suele ser más organizado por la propia razón de su labor. Se pensó lanzar bombas de humo pero no se hizo. Avanzamos en una fila pegados a la pared, llegamos a la ventana, temíamos a que nos dispararan desde adentro. Era luna llena y la claridad que entraba desde otra ventana reflejaba un cuerpo tendido en el piso pero no sabíamos quien pudiera ser. Solo mirábamos de refilón porque nadie quería asomarla cabeza completa. Un ruido hecho por la evilla de la correa de uno de nuestros AK nos hace saltar en estampida hacia la trinchera más próxima, yo me enrredé con una improvisada tendedera de alambres antes de lograr parapetarme. El siguiente paso fue mandar a su amigo, pensamos que a él no le dispararía, subió hasta la ventana y comienza a llamarlo con voz entrecortada pidiéndole que se entregara, de repente comienza a gritar desconsolado, “es él, es él, Mandyyyyyyyyyyyyy, está muerto……..”, saltó por la ventana y detrás nosotros. Recuerdo que no había luz porque había arrancado el interruptor con cables y todo, la fuerza que él ejerció debió ser descomunal. Los trinkas consiguieron una linterna y lo que alcanzábamos a ver era terrible, más aún cuando lograron puentear los cables y todo se iluminó. Era un caos, las pertenencias de una compañía en completo desorden, ropa de cama, mosquiteros, un AK desarmado en el suelo, una litera volteada, en fin, imagino que al comenzar los disparos, las ventanas y las puertas quedaron pequeñas para la estampida. Allí pegado a la puerta del albergue que daba para el pasillo y los baños estaba Mandy boca abajo sobré su fusil. Se había pegado un tiro a un costado del cráneo con la entrada de la bala hacia arriba, la parte de salida hacia el suelo. Totalmente desangrado. Rapidamente los oficiales nos mandaron a salir a todos los que estábamos allí. A esa hora de la noche, se ordenó una formación general de todo el regimiento, Lorenzo mi entrañable amigo me echó una refriega por “andar de Rambo” buscando al peligro. Yo medité al respecto, fueron los instintos, como yo otros lo hicimos, fue necesario y muy triste.
    La “cosa” empezó cuando un grupito de jodedores, entre esos unos ambientosos reglanos que les apodaban “los huesos” se burlaban del joven “Mandy”. Este recibió una carta de ruptura amorosa y lo afectó mucho. Como nunca falta un jodedor fuera de contexto, fue motivo de burla de estas jollitas. Cansado, frustrado y evidentemente deprimido agarró su fusil y en un espectáculo desquiciado repartió plomo hiriendo a quienes no debió, de hecho un mulato que caminaba a buena distancia del lugar recibió una herida en un codo que casi le desprende el brazo, hubo de ser evacuado, el herido en el abdomen terminó su misión, no lo evacuaron, fue tratado en Angola, 15 meses después no creía verlo sano y activo allá en Catumbela totalmente sano. Una bala pudo haber matado o herido a una tercera persona, un oficial que dormía en su cama a más de 100 metros de allí, lo que se interpuso fue una viga de acero de la estructura. Mandy al tomar conciencia del disparate que hizo, se quitó la vida, quizás pensó que mató a algún inocente.
    Por supuesto que esta es mi versión a lo mejor alguien más aporta algo nuevo a este suceso lamentable.

  2. I remember an ops up towards Cutio, where the Cuban Mpla had trenches. Jan 83
    I was sat on a hill observing, at 1st light these troops would swarm into the trenches, I would laugh when I could smell the dagga ( marajana) that they smoked, to give them ‘Dutch Courage’, and when the G5 cannons (SADF) opened up they would scurry and scramble from trench to trench ( 9 in all) till they were back over the river and safely in town

  3. […] un tema tabú, el homosexualismo en las tropas cubanas durante la guerra de Angola- a raíz del comentario del lector Pablo Finale en el post sobre suicidios. (Más en BLOG La última […]

    • Citando tus palabras..(un tema tabú, el homosexualismo en las tropas cubanas durante la guerra de Angola) te podria contar la historia sordida, casi un thriller, sufrida por alguien que si bien no terminó suicidándose (a pesar de casi intentarlo uno de esos malos dias donde, tras el regreso, amaneces con la carga de la guerra desbordandosete por los ojos y el martillo del escarnio y la vergüenza rompiéndote el craneo) sí fue «machacado» y chantajeado por los trinkas en represalia por haberle destruido dos casos «montados», con abuso de poder y bastante alevosía, para expulsar a dos combatientes, a los cuales tenian atravesados por no hacer lo que a ellos les daba la gana.
      Si puede ser de interés, te lo cuento, si mi amigo me lo permite, claro está. A pesar de esos casi 25 años que hace que eso pasó sigue siendo muy doloroso para él rememorar todo ese proceso y la farsa que le montaron para desmoralizarlo…

  4. […] En mi regimiento cogieron a dos holguineros que tenían un paquetico debajo de la cama y se armó una del carajo. A uno lo mandaron preso a Cuba y el otro se suicidó. (Más en BLOG La última guerra) […]

  5. Nosotro teniamos un colega,no me puedo acordar de todos los nombres,si recuerdo que era gordito,de la UJC y alli lo metieron en el partido comunista,el era un buenagente ,nunca jodio a nadie y todo el mundo lo queria,desgraciadamente su esposa lo engaño y le mandaron la carta amarilla yse suicido pegandose un tiro al poco tiempo de saber la noticia.De ahi vino el famoso cuento que algun h.p. que no cree ni en Dios ni el dablo invento, ahi les va:
    Se encontraba un tipo militante en Angola,cuando le lllega carta amarilla,el partido le exige dejar a la mujer , o pierde la militancia,la mision y su rango militar,el dice que no que la perdona y lo mandan de regreso a cuba,sin grados,sin carne del partido,cuando llega a la casa y la mujer le abre le dice:»recoge tus cosas p…de m………y vete de aqui..Posterormente va hacia el closed saca una botella de Havana club y exclama :Coño de que pila demierda me he librado.

    • Finale, esa historia del militante yo la oi muchas veces, yo no se si es verdad. A mi me mandaron una carta diciendome que mi mujer me estaba pegando los tarros, me tuve que reir porque yo no estaba casado ni tenia mujer fija cuando me fui, pero ademas no era militante del Partido, y todavia cuando voy a ver al jefe de batallon y le explico que es un error se me queda mirando y me dice «tu estas seguro, Zaldivar?» Lo de la carta era ridiculo, se suponia que la mujer de un internacionalista tenia que ser pura, y que los tarros desmoralizaban a la tropa. Eso lo quitaron a principios de los ’80 porque hubo muchas quejas y problemas, y era mas la desmoralizacion que provocaba la carta que el tarro en si.

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